El Castillo de la Alameda en Madrid

El Castillo de la Alameda en Madrid es uno de los últimos tesoros que he descubierto en la capital. Casi por casualidad, un buen día, caminando, llegué a él. Hice unas fotos desde fuera de la valla que protege el recinto y lo incluí en mi post sobre los castillos de Madrid. Mucha gente se ha sorprendido al conocer la existencia de una fortificación medieval en plena ciudad.  Muchos otros lo descubrirán gracias a este post dedicado integramente a él.

En esta ocasión, he tenido el placer de volver a él, esta vez con una visita guiada en la que he descubierto algunos aspectos que desconocía. Hoy te cuento cómo es el Castillo de la Alameda en Madrid, cómo llegar a él, sus tarifas y horarios.

El Castillo de la Alameda y su historia en el tiempo

El Castillo de la Alameda se asienta sobre una pequeña elevación en el barrio de la Alameda de Osuna. Ese mínimo promontorio estuvo ocupado por los hombres desde la época prehistórica, concretamente en el Calcolítico ya hay huellas de población humana allí. En aquella época la ocupación se limitaba a algunas cabañas ocupadas por familias que compartían los habitáculos de reducido tamaño. De aquel antiguo poblado prehistórico se conservan algunas despensas y, reaprovechado, el foso de defensa que se convertiría en el del castillo.  Uno de los primitivos hallazgos fue una tumba con algunas cerámicas, un descubrimiento excepcional en la región.

Con la llegada de la invasión de los pueblos árabes y la Edad Media, la zona del Castillo de la Alameda quedó prácticamente despoblada. Hasta que durante la Reconquista la corona española comenzó a repartir las nuevas tierras que conseguía en las batallas a sus leales seguidores y allegados. Con los aires de reconquista llegó el momento de la construcción del castillo de la Alameda. El edificio fortificado se data entre finales del siglo XIV e inicios del XV. Su función fue la de residencia y protección del señor feudal de la zona.

Vista del recinto del Castillo de la Alameda de Madrid

Vista del recinto del Castillo de la Alameda de Madrid

Así, se construyó un pequeño bastión con una torre de defensa y un foso alrededor. Para salvar el foso existió un puente frente a la puerta de entrada, del que hoy tan solo quedan los apoyos. Es muy interesante como a través de los paneles explicativos te cuenta toda la historia del castillo. En uno de ellos me gustó mucho como se comenta la importancia que tuvo la organización de la entrada, de tipo indirecto, con la intención de evitar la entrada de enemigos.
Muy ligado a los grandes nombres de la Castilla de la época, el Castillo de la Alameda, fue, probablemente erigido, gracias a la intervención de la familia Mendoza. Quien en torno a 1400 mandaría construir el edificio.

El inicio de la época renacentista dio un vuelco a la función de este edificio. Así, en la mitad del siglo XVI la antigua fortificación defensiva pasó a convertirse en un palacio de recreo típicamente renacentista, en el que pasar temporadas de ocio. En esta época el foso pasó a convertirse en jardín, siguiendo las modas europeas, con parterres y fuentes que proporcionaban entretenimiento a los nobles.

Durante el siglo XVI el castillo pasó a manos de la familia Zapata, a la cual se le concedió el título de Conde de Barajas. El palacio se convirtió en un lugar de recreo para la dicha familia, que tenía su residencia oficial en la actual plaza del Conde de Barajas en Madrid. El palacio consiguió en esta época una importante extensión, el jardín, incluso con un estanque iba mucho más alla de lo que hoy vemo como foso.  El estanque tenía unas considerables dimensiones, en él había una isla y se podía navegar y recorrer en barca. ¡Menudo lujo para la época! En este momento se toman diferentes decisiones constructivas, para aprovechar el espacio y hacerlo más cómodo.

Vista del lateral del Castillo de la Alameda de Madrid

Vista del lateral del Castillo de la Alameda de Madrid

Sin embargo, la importancia y papel que el Castillo de la Alameda tuvo en el siglo XVI, llegó a hospedar a la futura reina Margarita en el camino hacia su boda con el rey Felipe III, se fue deteriorando. El castillo perdió su  esencia y poco a poco se fue abandonado. Tanto es así, que en el final del siglo XVIII la Duquesa de Osuna, con la autorización de la Villa de Madrid, utilizó sillares y piedras para la construcción de su cercano palacete. La intervención humana, el deterioro del tiempo y la climatología hicieron que el castillo llegara en malas condiciones y prácticamente olvidado al siglo XX.

Durante la Guerra Civil se convirtió en uno de los tantos lugares de defensa y batalla que tuvo Madrid. Como recuerdo podemos ver la casamata, una estructura de hormigón semienterrado con una simple abertura que servía para disparar con una ametralladora. La zona del castillo sirvió de refugio durante algunos bombardeos, prueba de ello algunos restos de munición y huecos para guardarla.

Casamata del Castillo de la Alameda

Casamata del Castillo de la Alameda

La recuperación del Castillo de la Alameda

Tras el periodo de decadencia vivido a partir del siglo XVIII y la Guerra Civil, poco quedaba en pie del Castillo de la Alameda. En los años 50 gracias a un decreto del gobierno, se determinó la defensa de los castillos españoles, y aquellos, tan deteriorados como el de la Alameda, empezaron a tener alguna probabilidad de salvarse de la más absoluta desaparición.

Entre los años 80 y 90 se empezaron a realizar las primeras excavaciones y la toma de conciencia de la importancia que tuvo el lugar. No solo se descubrieron los restos del edificio medieval y renacentistas, sino que salieron a la luz los vestigios de aquel poblado prehistórico del que hablábamos. El proyecto estuvo parado casi quince años y en torno a 2006 se volvió al trabajo de campo por parte de arqueólogos e historiadores en el castillo. En 2007 el Ayutamiento de Madrid toma las riendas del proyecto para sacar a la luz los restos del castillo palacio, para protegerlos, restaurarlos y crear un lugar de visita para el público madrileño o foráneo.

Vista aérea del estado del Castillo en los años 2000, paneles informativos

Vista aérea del estado del Castillo en los años 2000, paneles informativos

La intervención arquitectónica fue mucha y es visible en los muros del castillo y en el foso. No os voy a engañar, restos hay pocos, pero la reconstrucción es muy interesante. A mí me parece una bonita visita, sin embargo a mi amigo David, de Cuaderno de Viaje, no le gustó tanto.

Cómo llegar al Castillo de la Alameda de Madrid

Llegar al Castillo de la Alameda en Madrid es realmente muy sencillo. Una de las mejores opciones es el metro, la línea verde (5), te dejará a escasos 200 metros del castillo. Solo tienes que bajarte en la parada Alameda de Osuna, la última de esta línea, y al salir seguir las indicaciones hacia el castillo. Es muy fácil y rápido llegar desde la parada de metro, e incluso también te puedes bajar en la parada del Capricho.

Hay varias paradas de autobús en la zona, por lo que es fácil llegar en varias líneas de la EMT. Puedes tomar alguna de las siguientes líneas:

  • 101: Canillejas – Barajas
  • 105: Ciudad Lineal – Barajas
  • 112: Mar de Cristal – Barrio del Aeropuerto
  • 114: Avenida América – Barrio del Aeropuerto
  • 115: Avenida América – Barajas
  • 151: Canillejas – Barajas
También es muy sencillo llegar en coche. En la zona no es muy difícil aparcar y está muy cerca de los parques de Juan Carlos I y el Capricho. El fin de semana es una zona muy concurrida, muchos madrieños se acercan a conocer estos lugares históricos de Madrid.
Dónde:
El Castillo de la Alameda está adscrito al Museo de los Orígenes.
C/ Joaquín Ibarra esquina a Antonio Sancha.
28042 Madrid. Alameda de Osuna. Distrito de Barajas
Cuándo:
Horario
De octubre a marzo abierto fines de semana y festivos de 10 a 18 horas.
Del 1 de abril al 30 de junio y del 15 al 30 de septiembre: fines de semana y festivos de 10 a 21 horas.
Del 1 de julio al 15 de septiembre, fines de semana y festivos de 10 a 20 Horas.
Cerrado 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 2 4, 25 y 31 de diciembre.
Cuánto:
El precio de acceso al Castillo de la Alameda es gratuito.

Arquitectura en Chicago: un viaje en 10 edificios

La arquitectura es una de las grandes artes y, de todos los que leen este blog es sabido, es, probablemente la que más me gusta. Desde que empecé a estudiar historia del arte fue una de mis asignaturas preferidas y a la decoración arquitectónica dedique mi tesina. Desde las grandes construcciones romanas, pasando por las bellas catedrales góticas o los encantadores palacios renacentistas, hasta la arquitectura contemporánea, prácticamente cualquier edificio merece mi interés. Chicago, supongo que por esta razón, es una de esas ciudades que me soprendió muy gratamente, y gran parte del mérito la tiene su importantísima huella arquitectónica. Hoy te cuento un «viaje» por diez de los edificios que más me han gustado en Chicago aprovechando mi último viaje a los Estados Unidos.

Arquitectura en Chicago

Edificio Carson (9 East Madison St.)

Llegué por casualidad a este edificio haciendo el tour de los fantasmas y supe que tenía que volver. El edificio Carson fue diseñado por Louis Sullivan uno de esos arquitectos que hicieron famosa a la escuela de la ciudad en el final del siglo XIX. Es un edificio declarado Monumento Histórico Nacional y no le faltan motivos. Actualmente en su interior se sitúa un centro comercial, los almacenes Carson. Me llamó muchísimo la atención toda la decoración de filigrana en hierro del piso inferior. Las fachada es realmente bella y la puerta de entrada sencillamente espectacular. En el interior todavía se conservan las columnas con capiteles decorados.
Portada del edificio Carson en Chicago

Portada del edificio Carson en Chicago

La torre Hancok (875 North Michigan Ave.)

Este asombroso rascacielos es uno de los edificios más altos de la ciudad, el cuarto en concreto y uno de los más altos a los que se puede subir. Tuve la posibilidad de acercarme a visitarlo, el exterior es imponente, hay que levantar bien la cabeza para ver el fin y el interior atesora las mejores vistas de la ciudad. En lo más alto de la torre Hancok hay un mirador de pago, sin embargo, si te apetece ver las vistas y tomar una cerveza o cenar puedes subir a los pisos 95 y 96 donde se sitúa el Restaurante Signature. Tendrás Chicago a tus pies por 10 dólares la cerveza, pero tendrás una perspectiva impresionante de la arquitectura en Chicago.

Vistas de Chicago desde la Torre Hancok

Vistas de Chicago desde la Torre Hancok

Chicago Tribune Tower (435 North Michigan Ave.)

El Chicago Tribune Tower es el fruto de uno de los concursos de arquitectura más importantes del siglo XX. En 1922 su construcción salió a concurso con un premio de 100.000 dólares, tuvo un gran interés por parte de arquitectos e ingenieros y participaron casi 250 candidaturas. Finalmente los arquitectos encargados de realizar este fantástico edificio fueron John Mead Howells y Raymon Hood. Aunque no estuvo exento de polémica ya que el segundo premio fue muy aclamado por la crítica. Este impresionante rascacielo tiene un fantástico remate como si se tratase de un campanario del gótico europeo. Es la sede de uno de los medios de comunicación más importante de Chicago, el Tribune y se enmarca dentro de una de las zonas arquitectónicamente hablando más bellas de la ciudad.

Torre del Tribune y Edificio Wrigey

Torre del Tribune de Chicago y Edificio Wrigley desde el río Chicago

La Torre del Agua (800 North Michigan Ave.)

La llamada Torre del Agua fue uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad en el final del siglo XIX. Se terminó en 1869 y fue todo un hito arquitectónico y tecnológico ya que en ella se «dirigía» la distribución de agua en la ciudad, todo un orgullo para sus arquitectos e ingenieros. El edificio se concibió como una especie de pequeño castillo con inspiración gótica y una gran torre de más de 138 pies, o sea 42 metros de altura. La Torre del Agua sobrevivió el gran incendio de Chicago y en la actualidad acoge un espacio cultural.

Atardecer en la Torre del Agua de Chicago

Atardecer en la Torre del Agua de Chicago

Marina City (300 North State St.)

Si hay un edificio que me llamó la atención seguramente fue este. El complejo Marina City, dos grandes torres de apartamentos, con garaje en su parte inferior y embarcadero directo al río. Se construyó en los años 60 del siglo XX, entre 1964 y 1967 y se concibió como una ciudad dentro de la ciudad, un edificio en el que se integrasen diferentes usos, residencial, comercial, etc. El estudio de arquitectura de Bertrand Goldberg organizó dos grandes estructuras con una planta muy curiosa, como en forma de concha que algunos han visto en altura como si se tratase de una mazorca de maiz. Es un edificio realmente curioso.

La Torre Sears  (233 South Wacker Drive)

Cierto es que ya no se llama Torre Sears sino Willis, este renombrado edificio fue uno de los más conocidos de Chicago por se el más alto de la ciudad durante años y el más alto del mundo también. Su altura ronda los 442 metros de infarto y las vistas, como supondrás, son increíbles. Se construyó en 1969 para albergar a los trabajadores de la empresa Sears y actualmente acoge otra compañía, la Willis de donde ha tomado su último nombre. El Skydeck, así se llama su observatorio, es el más visitado de la ciudad siempre en competencia con el de la Torre Hancok, decídete por uno de los dos pero no te pierdas Chicago desde las alturas.

Torre Sears de Chicago

Torre Sears de Chicago y el Correccional de menores de la ciudad

Edificio Wrigley (400-410 North Michigan Ave.)

Este edificio de grandes dimensiones llama la atención desde el Puente DuSable. La historia cuenta que cuando había que mandar correo a este lugar no era necesario poner la dirección ya que su envergadura lo hacía reconocible. Es uno de los iconos de la Magnificicent Mile de Chicago y ha sido habitualmente ocupado por oficinas y negocios. La decoración del edificio es muy llamativa, al menos para mí, ya que reproduce algunos elementos de arquitectura renacentista, un neo. También destacan sus dos grandes torres, de diferente tamaño, una la torre sur tiene 30 pisos, mientras que la torre norte es un poco más pequeña. En la torre Sur hay un reloj en cada una de sus caras, para que nadie en la ciudad se pierda la hora.

Torre Trump  (401 North Wabash Ave.)

Este impresionante rascacielos toma el nombre de su dueño el magnate hotelero y hoy presidente de los Estados Unidos Donald Trump (que le vamos a hacer amigos, no podía no mencionar el edificio porque es impresionante). Es un edificio muy reciente todavía no ha cumplido los diez años desde su finalización (2009) y es uno de los 20 edificios más altos del mundo con sus 423 metros y sus 98 pisos. Es alucinante, me encantó su vista desde Wabash Avenue, por donde circula el metro, simplemente impresionante.

Torre Trump en Chicago

Vistas desde la Wabash Ave. de la torre Trump

William J. Campbell U.S. Courthouse Annex  (71 West Van Buren St.)

Conocí este edificio, original en estructura y uso, gracias a un tour de fantasmas en la ciudad. Es un edificio de planta triangular y fachada decorada por pequeñas ventanas rectangulares construido en 1975. Tiene 88 metros de altura, y en lo alto se ubica una gran terraza, no es sin duda el edificio más alto de la ciudad, pero sí uno de los más curiosos. Alberga el correccional de menores de Chicago.

Torre Aqua (225 North Columbus Drive)

Me encantó la estética de este enorme rascacielos de 86 plantas que acoge un hotel y otros usos. El exterior es increíble, formas onduladas que reproducen el movimiento del agua de manera que parece que el edificio se estremece ante el abrazo de los vientos en la ciudad el mismo nombre. La Torre Aqua fue diseñada por la arquitecto Jeanne Gang, que intentó realizar un proyecto acorde no sólo con la ciudad sino también con un medio sostenible y en relación con su entorno. Es uno de los edificios más premiados no sólo de la arquitectura en Chicago sino mundial, durante los últimos años.

Probablemente me dejo un montón de edificios más, empezando por el que acoge el Art Institute de Chicago, que tienen unas dimensiones impresionantes, la Robie House de Frank Lloyd Whright, el encantado Hotel The Congress Plaza donde me alojé, el precioso y modernista Palmer House hoy Hilton… y tantos otros.  La arquitectura en Chicago es un eje fundamental, ella ha sido importante para las compañías que tienen allí su base como ejemplo de su poder en la ciudad, ha sido símbolo de reinvención de un lugar devastado por el fuego y modelo de otros muchos edificios a lo largo y ancho del mundo.

Ruta en La Ribera del Duero durante un fin de semana

La Ribera del Duero, además de ser una de las denominaciones vinícolas más importantes de España, es una zona geográfica que abarca municipios de las provincias de Valladolid, Burgos, Soria y Segovia. La provincia de Burgos aporta un buen número de estos municipios y una gran parte del territorio de la Ribera. Tuve la suerte de compartir un fin de semana con algunos compañeros de Castilla y León Travel Bloggers recorriendo esta comarca y descubriendo algunos de sus tesoros, no sólo en el ámbito de la enología, sino también joyas culturales, tesoros artísiticos y gastronómicos. Hoy te llevo de ruta en la Ribera del Duero burgalesa, una escapada muy agradable para realizar desde Madrid durante el otoño o la primavera, un territorio único en Castilla y León.

Ruta en la Ribera del Duero: qué ver en el aspecto cultural

Si algo me sorprendió durante mi estancia en la Ribera del Duero fue el importantísimo patrimonio histórico y artístico que atesoran algunos de sus plueblos. Tengo que confesar que me resultaban prácticamente desconocidos muchos de los lugares que visitamos. Me sorprendieron gratamente las grandes iglesias con imponentes fachadas renacentistas o barrocas que tuvimos oportunidad de visitar. Pero ¿Cuáles son los pueblos que recorrimos en esta ruta en la Ribera del Duero?

Vadocondes

Este pequeño municipio, con poco más de 350, habitantes atesora un importante patrimonio histórico que se remonta a la Edad del Cobre y del Bronce. Ya en esta época la zona estaba poblada y se conservan algunos yacimientos que constatan dicha ocupación. Por Vadocondes pasaron romanos y diversos pueblos, hasta que en el siglo XII aparece finalmente documentada, como lugar que establecía la frontera religiosa entre Osma y Burgos.

Al estar situada a orillas el río Duero a partir del siglo XV surge la necesidad de construir un puente sobre este, el actual Puente de Agua. Poco más tarde se construyeron las murallas de defensa de la localidad y las puertas de entrada, la Nueva y la de Burgos, que todavía hoy permanecen en pie y a través de las cuales podrás pasar.

Pero si hay un monumento emblemático en este municipio esa es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Está situada en el corazón de la villa, en la Plaza Manuel Mendoza y aunque su origen es medival, el templo que hoy visitamos pertenece al siglo XVI. En los últimos años de tal siglo se construyó la gran torre maciza de sillería que se puede ver prácticamente desde toda la localidad y que soporta un bonito reloj de sol.

Iglesia de Vadocondes en la Ribera del Duero Burgos

Lo más llamativo e imponente de esta iglesia es la portada. Con una bonita fachada decorada con la imagen de la Virgen de la Asunción en la parte superior. Esta portada está distribuida en dos cuerpos, el inferior con la puerta de entrada y el superior con la escultura y la advocación del templo.

Gumiel de Izán

Si hablamos de iglesias imponentes no puedo no mencionar a la de Gumiel de Izán. ¡Qué descubrimiento! Llegamos a Gumiel en una tarde muy lluviosa, cuando el agua nos dio una tregua pudimos pasear desde el Arco de Mesones, una de las puertas de acceso al centro histórico del pueblo. Gumiel de Izán también tuvo murallas y cinco puertas de entrada, algunas de ellas todavía en pie y realmente bonitas, me encantó la perspectiva desde ella hacia el pueblo.

Vistas de Gumiel de Izán desde el Arco de Mesones

Vistas de Gumiel de Izán desde el Arco de Mesones

En el centro, en el lado norte de la Plaza Mayor, por cierto muy bella, se encuentra la iglesia parroquial dedicada a la Virgen de Santa María. Se trata de una construcción todavía con estructura gótica y con elementos decorativos renacentistas. Sin duda, la fachada llama muchísimo la atención, por sus dimensiones y por su riqueza arquitectónica. La portada consta de tres niveles, tres cuerpos separados por cornisas totalmente barrocas tanto en estructura como en decoración. Las columnas que separan la estructura acogen hornacinas vacias, ya que los únicos conjuntos escultóricos son los que se insertan en el centro del segundo y tercer nivel.

Pero si el exterior es imponente no lo es menos el interior con un gran retablo mayor realizado en el inicio del siglo XVI con estructura tardogótica y gran profusión decorativa. En el retablo se desarrollan diversas escenas de la vida de la Virge y de Jesús. Llamativas son, también, algunas de las capillas que se encuentran en los laterales de la iglesia. La más interesante a nivel arquitectónico es la del Rosario, en ella hay una cuidada colección de capiteles románicos provenientes de otros edificios. No te pierdas la Sacristía, con un pequeño conjunto de piezas escultóricas que conforman un pequeño pero interesante museo de escultura castellana.

Iglesia parroquial de Gumiel de Izán

Iglesia parroquial de Gumiel de Izán

Además de este magnífico edificio religioso, no os perdáis la Plaza Mayor, es muy bella. Al igual que algunos palacios del siglo XVI y XVII, que todavía hoy conservan los blasones de las familias que los erigieron.

Zazuar y sus bodegas

Es otro de esos pequeños pueblos de la Ribera burgalesa que conserva mucho encanto y numerosas tradiciones. Tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido histórico y cultural por la localidad gracias a los voluntarios de la  asociación Ribera Voluntariis con el proyecto Te enseño mi pueblo.

En Zazuar me gustó especialmente el interés que tienen por conservar su arquitectura tradicional, sobre todo aquella no tan antigua, sino perteneciente al siglo XX, con algunas peculiares casas familiares. Lo más destacable de la visita fue el antiguo Rollo, lugar en el que se impartió justicia y las bodegas bajo tierra. Estas bodegas conforman un importante entrabajo suburbano, con varios kilómetros de túneles y galerías conectados unos con otros. Me gustaron especialmente por la importancia que se le ha concedido al vino en esta tierra, a su tratamiento de forma manual y tradicional y como ha conformado la vida cotidiana de la comarca.

Una de las imágenes más bonitas que recuerdo de esta ruta en la Ribera del Duero es la puesta de sol en Zazuar. Al fondo la Iglesia parroquial de San Andrés, edificio del siglo XVI, frente a nosotros las bodegas excavadas en la tierra para la perfecta conservación del vino de la comarca. ¿A qué es preciosa la vista?

Vista de la iglesia de San Andrés y las bodegas en Zazuar

Vista de la iglesia de San Andrés y las bodegas en Zazuar

Otros pueblos que visitar en la Ribera del Duero

  • Aranda de Duero, es la capital de la comarca, el municipio de mayores dimensiones y con mayor número de habitantes. Uno de sus imprescindibles es la Iglesia de Santa María, con una preciosa portada del siglo XV. A mí, personalmente, me recuerda mucho a la portada de Ramos de la Catedral Nueva de Salamanca. No dejes de visitar la Plaza Mayor, con una arquitectura castellana muy típica, con sus soportales y galerías y el bonito puente Romano. Aranda de Duero es un pueblo ligado al vino y, por supuesto, él podrás visitar muchísimas bodegas como la de Santa María o la de Don Carlos y también el Centro de Interpretación de la arquitectura del vino.
  • Peñaranda de Duero, este bonito pueblo tiene la denominación de Conjunto histórico Artístico y es, seguramente, uno de los más bellos de la provincia. ¡Qué bonita es su arquitectura! con esas maderas trabadas que cubren las fachadas de algunas casas y edificios. No te pierdas las puertas de la antigua muralla, de nuevo el elemento defensivo típico de los municipios de la zona.Sin duda, Peñaranda, merece un post único ya que atesora vestigios tan importantes como el castillo sobre el remonte y con preciosas panorámicas, o palacios tan bellos como el renacentista de Zúñiga y Avellaneda.
  • Tubilla del Lago, original en su propuesta artística ha llenado de murales contemporáneos sus muros y paredes. Es realmente una idea novedosa que ha traido vida y visitantes a la pequeña localidad.

Qué hacer en la Ribera del Duero: bodegas y más

Si hay algo que une a esta tierra es la importancia que tiene la elaboración y la producción del vino. Por ello, una de las mejores cosas qué hacer en la Ribera del Duero es, sin duda, visitar algunas de sus bodegas. Hay bodegas de todo tipo, centernarias y modernas, familiares o de grandes marcas, cualquier amante del vino encontrará la bodega más apropiada para sus gustos.

El vino, tan presente en la Ribera, tan único

El vino, tan presente en la Ribera, tan único

Bodega Prado Rey

Prado Rey es una de las grandes bodegas de la Ribera burgalesa. Está situada a unos diez kilómetros de Aranda de Duero y posee una amplia finca en la que se encuentra un precioso palacio del siglo XVII que actualmente funciona como hospedaje y restaurante.

Aunque se trata de una finca histórica, la bodega actual tiene poco más de 20 años. Dos décadas en las que ha sido capaz de conserguir unos caldos que la han hecho merecedora de premios y galardones. Será por la importante labor en investigación que hacen para sus vinos, por su cuidada elaboración y mantenimiento de sus caldos o por el cariño que le ponen, que en estos años han convertido que su nombre sea uno de los importantes en la comarca.

Yo os recomiendo que si visitáis la bodega también os acerquéis a la Posada Real y a la ermita que se encuentra al lado de esta. El retablo, de proveniencia desconocida, es una verdadera joya de la escultura del gótico flamígero, como lo es la pila bautismal románica que se encuentra en el interior. No dudes en probar el rosado de PradoRey, uno de sus mejores caldos, y si tienes oportunidad de comer en el restaurante pide unas chuletas de cordero, ¡no te decepcionarán!

Bodega Pradorey

Bodega Pradorey

Bodegas Portia

Me encanta esta bodega, no solo por sus fantásticos vinos, sino también por su arquitectura. Como muchas otras empresas bodegueras, en el inicio del siglo XXI apostó por la construcción de un edificio de cierta embergadura arquitectónica. Para ello, contrató a uno de mejores arquitectos contemporáneos. Así, Bodegas Portia, encargó su edificio más emblemático al arquitecto inglés Norman Foster, creador de obras tan importantes como edificio del Reichstag de Berlín en 1999, el «pepino» de Londres (Edificio 30 St Mary Axe), la Torre Caja Madrid en Madrid o la impresionante tienda de Apple en Chicago. El arquitecto supo conjungar de forma maravillosamente armónica los materiales y la tierra, las formas y el paisaje, haciendo de este un edificio completamente integrado con el paisaje.

Bodega Valduero

Otra de las imprescindibles en la comarca, la Bodega Valduero, con más de 30 años de historia, ha desarrollado desde los años 80 un importantísimo proyecto enológico basado en la tradición y en la tierra. Si hablamos de arquitectura, esta bodega recurre, en su edificio principal, a una arquitectura de la zona, sin grandes alardes estructurales pero con muchísimo encanto.

Lo más impresionante de esta bodega es la gran cueva, situada a 20 metros de profundidad, donde duermen pacientes todos los Reserva y Grandes Reserva de Valduero. Se trata de un lugar histórico, localizado en una antigua casa medieval que data del siglo XV y situada en Gumiel de Mercado. El resto de la bodega horada la montaña en donde se situa, para así dar un carácter propio a sus vinos.

Museo de los Aromas, en Santa Cruz de Salceda

No todo es vino en esta tierra. Si hay una propuesta simpática y original en la zona es el Museo de los Aromas. Se trata de un museo que te hará recorrer a través de los sentidos algunos lugares cotidianos y otros que mantenemos en el recuerdo. El paseo por el museo te llevará de vuelta a la infancia con los olores a naftalina que atesoraban los armarios de la abuela. Te transportará a las cocinas de toda la vida, con los guisos de carne, los quesos y los dulces. Y, por supuesto, te hará recorrer el mundo gracias a las esencias de las especias de los mercados, de la vegetación y de los campos… ¡No te lo pierdas! Es un lugar perfecto para descubrir el mundo de los olores con niños.

Una de las presentaciones de los olores en el Museo de los Aromas

Una de las presentaciones de los olores en el Museo de los Aromas

Alojamiento en la Ribera del Duero: dónde dormir

La Ribera no solo es rica en patrimonio y vino, sino también en alojamientos rurales que invitan al viajero a pasar un fin de semana completo, cómodo y único. En esta ocasión tuvimos la posibilidad de conocer varios de estos alojamientos, los hay para todos los gustos: hoteles rurales, posadas o casas y apartamentos vacacionales.

Hotel Rural Las Baronas, disfrutamos de una cena estupenda en este alojamiento. Se trata de un palacete de piedra del siglo XVII situado en el centro de Santa Cruz de Salceda y presidido por un bonito blasón familiar. El Hotel se encuentra a unos 15 kilómetros de Aranda de Duero en pleno corazón de la comarca. Nos encantaron las habitaciones, amplias y con diversa decoración, la calidez de sus salas de estar y la terraza exterior. Uno de sus puntos positivos la restauración.

Hotel Las Baronas

Una de las Habitaciones del Hotel Las Baronas

Gracias a Acriduero, pudimos conocer otros alojamientos rurales. Se trata de casas y casonas de diferentes tamaños que os servirán para cualquier ocasión. Si estáis pensando en una escapada con amigos podéis visitar la casa en la que yo descansé, perfecta para ocho o diez personas, se llama Casa Flor. Si se trata de un gran grupo de amigos podéis encontrar vuestro alojamiento perfecto en la Casona de Vadocondes, donde junto con los bloggers de Castilla y León celebramos nuestra asamblea anual.

Ante una escapada romántica, podéis decidiros por La Posada de Pradorey, un edificio histórico y con mucha mucha historia. Se trata, como comentábamos antes, de un edificio histórico en una finca que fue parte de la Corona Española. La propia Isabel La Católica compró la finca a final del siglo XV. El edificio, sin embargo, se construyó cien años más tarde, en el año 1600. Es un lugar ideal para pasar un fin de semana entrañable con tu pareja o con amigos, además dispone de servicios y comodidades que van de la piscina a la visita a la bodega.

La Posada de Pradorey

La Posada de Pradorey

¿Qué os ha parecido nuestra ruta en la Ribera del Duero burgalesa? Una zona que atesora tradición ligada al mundo del vino, bodegas espectaculares, arquitectura tradicional y tesoros artísticos. No os olvidéis de visitar iglesias tan bellas como la de Santa María de Gumiel de Izán o las preciosas bodegas familiares de Zazúar. ¡No dejes pasar la ocasión de conocer esta zona tan rural y tan especial!

Palo en La Ribera del Duero

Palo, sin frío, en La Ribera del Duero

Agradezco muchísimo a Acriduero la organización de este fin de semana, a las bodegas que nos permitieron visitarlas, a los cocineros de la cena y al Ayuntamiento de Vadocondes. No se trata de publicidad, siemplemente de contaros una estancia en la que disfrutamos mucho en Burgos.

El Gran Puerto de La Valeta y las Tres Ciudades

En el anterior post sobre La Valeta, en el que os contaba qué visitar en un fin de semana, os comenté que había algunos otros lugares imprescindibles. Entre ellos está la zona donde se sitúa el Gran Puerto, los jardines Uper y Lower Barrakka, la marina y frente a ellos, las Tres Ciudades: Vittoriosa, Senglea y Cospicua. Hoy os cuento el recorrido por los lugares que nos dejamos en el anterior artículo, que pueden servir como complemente a un fin de semana en La Valeta o como propuesta para compaginar en varios días. Nos vamos de nuevo a Malta para disfrutar de unas impresionantes vistas al Mediterráneo, un puerto enorme y unos jardines encantadores.

El Gran Puerto de La Valeta: qué ver

Lower Barrakka Gardens

Uno de los paseos más bonitos y agradables que se puede hacer en La Valeta es el que lleva desde el Fuerte de San Telmo hasta los Uper Barrakka Gardens y al Gran Puerto. Sabéis que me gusta mucho pasear y hice este mismo recorrido tanto de día como de noche. La primera parada tras empezar el recorrido en el Fuerte de San Telmo son los Lower Barrakka, voy en esa dirección porque mi hotel estaba al lado de los Uper Barrakka, pero podéis invertirlo. Justo antes de entrar en los Lower Barrakka Gardens podéis hacer una parada en el Memorial de la II Guerra Mundial, un precioso mirador dedicado a los que perecieron en aquel horror. En el centro un templete con una campana que suele sonar todos los días a las 12.

Los jardines Lower Barrakka son un pequeño oasis en la ciudad, con una preciosas vistas al otro lado del Gran Puerto. Se trata de un lugar conmemorativo ya que en él hay diversos monumentos, entre los que se encuentran el dedicado a Alexander Ball. Este almirante inglés gobernó en la ciudad de La Valeta durante los años de dominio británico. Me gustó especialmente el templo, el monumento de Alexander Ball, que se sitúa en el centro de los jardines, entre las palmeras. De noche crea una bellísima estampa entre la vegetación. Se trata de una recreación de un templo de orden dórico, una estampa totalmente griega.

Lower Barrakka Gardens

Monumento al Almirante Alexander Ball, en los Lower Barrakka Gardens

También podréis encontrar algunas placas conmemorativas de distintos eventos y momentos históricos.  El acceso a estos jardines es gratuito, además dispone de servicios como baños, en el interior y un bar justo en la entrada.

Upper Barrakka Gardens

Los Jardines Upper Barrakka está a unos 500 metros de los anteriores, no son demasiado grandes, pero también bonitos y disponen de maravillosas vistas a la bahía. Al final de los jardines hay una preciosa galería con un balcón que se abre a la vista del Puerto y las Tres ciudades. En la parte inferior está el Saluting Battery. Una de las curiosidades de estos Jardines es que disponen de un ascensor que vence la imponente altura de los jardines en referencia al puerto. Para bajar al Puerto podéis tomar este ascensor sin coste alguno, mientras que, si lo que queréis es subir hacia la ciudad desde el Puerto tiene un coste de 1€.

Los jardines están abiertos desde las siete de la mañana hasta las 10 de la noche, por lo que el ascensor tiene el mismo horario. Durante los días que yo estuve en La Valeta en los jardines se desarrollaba un evento dedicado al vino y las denominaciones de origen maltesas, por lo que estaba abierto hasta la una de la mañana. Fue muy entretenido poder tomar una copa de vino en los jardines y contemplar la bahía a la luz y sonido de los conciertos del dicho evento. Además están junto al Hotel Castilla, mi alojamiento en La Valeta, por lo que fue fantástico poder tomar algo allí y ver el ambientazo que había.

Upper Barrakka Gardens

Selfie en los Upper Barrakka Gardens

Como os decía en la parte inferior de los jardines están los Saluting Battery, donde se encuentra una estructura militar con varios túneles excavados en la roca y algunos cañones. Hay una parte de este bastión militar que se puede visitar, se trata de algunas salas dedicadas a la guerra. La visita es muy recomendable, internarse en la roca para descubrir todo este mundo bélico tan interesante como cruel. Esta parte de los jardines no es gratuita, el acceso tiene un coste de 3 euros y el horario es más restringido que el del parque. 

El Gran Puerto de La Valeta

Una de las mejores formas de acceder al Gran Puerto es a través del ascensor de los Upper Barrakka Gardens. La Valeta se encuentra situada entre dos grandes golfos, uno con vistas a Sliema, donde se encuentra el Golfo de San Telmo, llamado Marsamxett y, al otro lado, el Gran Puerto. Aunque este puerto fue uno de los puntos más intensos en las batallas de siglos atrás en Malta, también tuvo un importantísimo papel comercial. En la actualidad es uno de los puertos más importantes a nivel turístico del Mediterráneo y, por supuesto, el mayor en el país.

En el Gran Puerto se puede hacer diferentes tours en barco o en barca tradicional maltesa. También, con un pequeño ferry, se puede atravesar en siete u ocho minutos el puerto para visitar las Tres Ciudades que se sitúan frente a La Valeta. Así lo hice yo, cogí un ferry a pocos pasos del ascensor y me fui a visitar las Tres Ciudades: Vittoriosa, Senglea y Cospicua.

Entrada a las tres ciudades en el Ferry, Senglea al fondo

Entrada a las tres ciudades en el Ferry, Senglea al fondo

Las tres ciudades: Vittoriosa, Senglea y Cospicua

Las Tres ciudades, tres pequeñísimas ciudades unidas entre sí, unas más bellas que otras, con unas fantásticas vistas de la Valeta y con cosas muy interesantes que visitar. Si tienes poco tiempo te recomiendo que veas Vittoriosa, es la más atractiva de todas.

Qué ver en Vittoriosa (o Birgu)

El nombre de esta ciudad es el resultado de la victoria de los malteses y los caballeros ante el asedio otomano de la mitad del siglo XVI. De esta forma, Birgu, fue rebautizada como la ciudad victoriosa, término con el que hoy se la conoce. Se sitúa al rededor del Fuerte Sant’Angelo y durante algunos años se convirtió en la capital del país, sustituyendo a Mdina.

Llegué a Vittoriosa justo en plenas fiestas de San Lorenzo, toda la ciudad estaba adornada con banderas y grandes telos en colores amarillos y rojos, los dedicados al patrón. Personalmente no es que me gustase mucho el arredo, pero no dejaba de tener cierta gracia disfrutar de la ciudad disfrazada de fiesta. Una de las cuestiones más interesantes en Vittoriosa es la arquitectónica, hay numerosos palacetes y albergues, tradición típica de los caballeros, donde eran hospedados durante sus estancias en la zona. Entre los más interesantes está el Albergue de Aragón, lugar de residencia de numerosos caballeros hospitalarios.

Vittoriosa en Malta

Vittoriosa adornada con los colores de San Lorenzo

Entre las visitas más interesantes en Vittoriosa están:

  • Fuerte Sant’Angelo, es el origen de la ciudad, un gran bastión fortificado construido en 1530 gracias a la acción de los Caballeros de la Orden de San Juan.
  • Norman House, se trata de un edificio del siglo XIII de origen normanda, similar a algunas construcciones sicilianas de la época. Es el edificio más antiguo de Malta y, aunque no es fácil de visitar, si conseguís hablar con su propietario podréis visitarlo.
  • El Palacio del Inquisidor, me encantó esta visita. Es un gran edificio en el que estaba el Tribunal de la Inquisición en Malta. En el interior se pueden visitar algunas salas que eran parte de la residencia del Inquisidor pero también las estancias dedicadas a la carcel. El patio, con una historia peculiar que no os quiero desvelar, os dejará impresionados. Es imprescindible para conocer la historia de Vittoriosa.
  • Museo Marítimo, es un gran edificio dedicado al mar, con una colección inmensa con más de 20.000 objetos, instrumentos, etc. dedicados al mundo naval, tan importante en este país.
  • Museo de la Segunda Guerra Mundial, se trata de un museo dedicado a este importante conflicto bélico y a los ataques que tuvo la isla durante el periodo de la contienda. Hay numerosos objetos de la época, desde uniformes a armas, incluso vídeos y audios para conocer a fondo el conflicto.
Patio del Palacio del Inquisidor en Vittoriosa

Patio del Palacio del Inquisidor en Vittoriosa

Senglea (o Isla)

Tengo que decir que visitar Senglea después de comer en Vittoriosa, en pleno agosto y con cuarentamil grados no es la mejor idea que he tenido. Si a todo esto unís que no encontraba nada abierto para tomar algo o comprar agua os podéis imaginar mi agonía subiendo las escaleras interminables de la ciudad.

No visité mucho de Senglea (también es cierto que es muy, pero que muy pequeña). Empecé mi recorrido en la parte baja, justo en frente de donde te dejará el ferry y me encaminé hacia el punto más alto de la ciudad, para contemplar de frente La Valetta y el Gran Puerto. Como os digo el recorrido, todo en cuesta y con escaleras, es bonito, pero mejor que lleves agua.

Calles de Senglea en Malta

Calles de Senglea, muy coloridas como las de La Valeta

Me gustó especialmente callejear, subir y bajar, los edificios de piedra clara, los balcones con colores y la tranquilidad de aquella tarde de agosto. En la parte más alta de la ciudad está el Jardín de la Guardiola. Se trata de unos pequeños jardines que tienen unas maravillosas vistas hacia el Gran Puerto y La Valeta. Entre los edificios más interesantes de la pequeña Senglea está la Basilica de Santa María, que durante el siglo XX sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando volví al puerto, paré a disfrutar de un té frio en un hotel precioso en el que me atendieron fenomenal. Doy gracias a los aires acondicionados del Hotel Gran Cugo, que es una moderna restauración de uno de los edificios del puerto.

Jardín de la Guardiola en Senglea Malta

Vistas desde el Jardín de la Guardiola en Senglea

Cospicual (o Bormia)

No me dio mucho tiempo a visitar Cospicua, o Bormia, su nombre original. Es la ciudad más grande de las tres, posee una zona industrial imporantante y sufrió numerosas pérdidas por culpa de los bombardeos de la Guerra. Aún así, conservad algunos lugares interesantes como la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Bormia está construida en subida desde el puerto y estaba amurallada, se trataba de un fuerte. Creo que es la menos conocida de las tres y, seguramente, podáis descubrir más que yo.

Cómo llegar a Las Tres ciudades: aunque podrías llegar en autobús desde La Valeta, hay algunas líneas que hacen el recorrido pasando por Floriana, el mejor modo de llegar hasta ellas es en Ferry desde el Gran Puerto. El autobús tarda bastante, estuve echando un vistazo a los horarios y eran casi 40 minutos desde Senglea. En el ferry tardarás unos 6-8 minutos y el coste es de 1,5 € trayecto de ida, y 2,8€ ida y vuelta.

Vista de las Tres Ciudades, al fondo Bormia (Cospicua)

Vista de las Tres Ciudades, al fondo Bormia (Cospicua)

También puedes hacer el trayecto en algo más de tiempo tomando una de las barcas típicas. Es bastante económico, puedes encontrar a los barqueros en el puerto o buscar algún tipo de tour concertado, pero estos te costarán más. Como veis la vida en torno al Gran Puerto de La Valeta, los recorridos y los paseos, son muy interesantes y os llenarán la cámara de preciosas estampas.

Castillos en Luxemburgo: mapa, horarios y precios

Luxemburgo es un país de castillos, bosques y paisajes. Este encantador estado europeo nos conquistó por muchas cosas, entre ellas, por las bellísimas fortalezas que visitamos alrededor de la capital y de norte a sur del país. La mayoría de estos castillos, de origen medieval, han sufrido diferentes avatares a lo largo de los siglos. Muchos de ellos en ruinas, algunos desaparecidos y otros restaurados, han llegado a nuestros días en diferentes estados de conservación. No te pierdas nuestra ruta por los castillos en Luxemburgo, toma nota de ellos:

  • Castillo de Esch sur Sûre
  • Castillo de Vianden
  • Castillo de Larochette
  • Castillo de Clervaux
  • Castillo de Berg (Colmar Berg)
  • Castillo de Bourscheid
  • Castillo de Beaufort
  • Castillo de Hollefels, ruta de los siete castillos

Castillos en Luxemburgo: cuáles visitar

Castillo de Esch sur Sûre

Esta pequeña y encantadora localidad se encuentra a unos 50 kilómetros de la capital al noroeste de esta. Es bastante sencillo llegar, sobre todo si dispones de un coche, algo aconsejable si queres hacer una ruta de castillos en Luxemburgo. Cuando llegues al pueblo tendrás que realizar un camino de unos 15 minutos a pie, no creas que te has confundido de sendero, seguramente llegarás sin problema si sigues las indicaciones.

El castillo de Esch sur Sûre se data en el inicio del siglo X y, en la actualidad, solo podrás visitar algunas ruinas tras el arco de entrada del castillo. Lo más interesante es la torre principal, que todavía se mantiene en pie. El entorno es precioso, el pueblo pequeño y pintoresco, con su torreón fortificado en la parte superior te transportarán a otra época.

Castillo de Vianden

Vianden es la fortaleza más espectacular de Luxemburgo y no puedes irte del país sin conocerlo. Es una de las visitas obligadas, ya sea en coche o en medios de transporte públicos. Si quieres saber cómo llegar al Castillo de Vianden y qué visitar en él echa un vistazo al post que hicimos sobre este conjunto. No te pierdas la subida en el telesilla, uno de los viajes más divertidos que he hecho en los últimos tiempos.

Horarios del castillo de Vianden: abre de lunes a viernes de 10 a 12 y de de 13 a 18, mientras que los fines de semana, sábados y domingos, solo abre de 10 a 15 horas. Se puede visitar con una guía y también con audioguías en varios idiomas. El coste de la entrada es gratuito con la tarjeta Luxembourg Card.

Castillo de Vianden, vistas desde el pueblo

Castillo de Larochette

Se trata de un castillo encantador situado a tan solo 25 kilómetros de Luxemburgo ciudad. En coche el acceso también es sencillo, se tarda una media hora y, después, tendrás que caminar. Lo más característico de este castillo es que se asienta literalmente sobre una roca, parece que esté suspendido en el aire ya que la roca ha sido erosionada por el paso del tiempo.

El castillo original pertenece al siglo XII y poco a poco se anexionaron a él algunos otros edificios hasta llegar al siglo XVI. La finalidad principal de este castillo, como la mayoría de ellos en Luxemburgo, era totalmente defensiva, ya que los señores de Larochette era partidarios de los Condes de Luxemburgo y defensores de sus territorios. En el siglo XVI, sufre un importantísimo incendio y, por desgracia, quedó totalmente en ruinas. Aunque su aspecto es un tanto astroso, no deja de ser imponente ver sus torres, lo que queda de ellas, y sus muros. El castillo actualmente se utiliza también como sala de exposiciones de carácter temporal dentro de la Casa Chriechinger que es la que se ha habilitado totalmente como centro cultural.

El Castillo de Larochette está abierto de lunes a domingo de 10.00 a 18.00 horas. El acceso es gratuito con la tarjeta Luxembourg Card.

Castillo de Clervaux

Es, sin duda, uno de los castillos más bonitos que vas a visitar en Luxemburgo. Además, es uno de los que se encuentra en mejor estado de conservación. Se encuentra a 60 kilómetros al norte de la ciudad, bastante cerca de la frontera con Bélgica. La construcción del castillo se remonta al año 1200 gracias al mecenazgo del duque Gerhad von Sponheim. La primera construcción fue muy básica, una pequeña fortaleza de madera que un siglo después fue modificada y reemplazada por una de piedra.

A lo largo de los siglos este castillo ha sido residencia de varias familias aristocráticas del país, hasta que en los años 20 del siglo XX fue comprado por una compañía hotelera para convertirlo en alojamiento temporal. Por desgracia, durante los años de la Segunda Guerra Mundial fue prácticamente destruido en su totalidad y para devolverlo a la vida ha tenido que realizarse una reconstrucción muy minuciosa. Todavía hoy podrás ver algunos recuerdos de la época en la que se destruyó, en 1944, cuando se produjo la Batalla de las Ardenas.

Castillo de Clervaux en Luxemburgo

Castillo de Clervaux en Luxemburgo

Castillo de Berg (Castillo de Colmar Berg)

El de Berg es uno de los más importantes castillos en Luxemburgo ya que en él, a día de hoy, está la residencia privada del Gran Duque de Luxemburgo. No es un castillo que se pueda visitar, por lo que como yo te quedarás con las ganas. Pero no quería pasar por este post sin nombrarlo ya que me parece muy interesante y bello. Se encuentra a unos 25 minutos por carretera al norte de Luxemburgo, prácticamente en el centro del país. También es bastante sencillo llegar a Colmar Berg en tren, hay una estación de «cercanías» muy cerca.

Castillo de Bourscheid

Este bonito castillo se encuentra, como la mayoría, situado en lo alto de un promontorio que se eleva sobre el rio Sûre, en el norte de Luxemburgo. Su fecha de construcción se sitúa en el inicio del siglo XI (año 1000) y, como os contaba en otro de los castillos en Luxemburgo, en el de Clervaux el original se hizo en madera y unos años después se edificó en piedra. Pero de este primitivo edificio medival apenas queda la torre principal y algunas partes de sus paredes. Lo que ha llegado hasta nuestros días es el edificio construido entre el final del siglo XV, el patio, y el siglo XVI, cuando se realizan sus imponentes torres con ese cerramiento a modo de pináculo tan característico.

Castillo de Beaufort

Es un castillo, o mejor dicho, dos castillo, realmente bellos que ofrecen unas vistas maravillosas y un recorrido por un edificio en ruinas que me pareció espectacular. Es una castillo de grandes dimensiones que data del siglo XI. Sufrió algunos cambios estructurales, como la erección de su torre principal, en la mitad del siglo XIV. Por desgracia, cayó en desgracia durante el periodo de la Guerra de los Treinta años y fue prácticamente destruido. A partir de esa época se reconstruyó el edificio pero en un estilo completamente diferente al medieval.

Es visitable desde hace tan solo 6 años, desde 2012. Para visitarlo te recomiendo que lo hagas con una visita guiada, estas hay que llevarlas con reserva anterior y se realizan entre abril y noviembre en horario de 11 a 16 horas. El Castillo cierra a las 17:30 y está abierto de lunes a domingo. El precio del Castillo de Beaufort es de 5€  para los adultos (4€ si vais en un grupo amplio), los niños y los estudiantes tienen gratuidad en la entrada. Creo que dentro de los castillos en Luxemburgo es uno de los que más merece la pena.

Castillo de Beaufort

Castillo de Beaufort, parte del castillo medieval

Otros castillos y lugares interesantes:

Castillo de Bourglinster: como la mayoría de los castillos en Luxemburgo es de origen medieval y ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo del tiempo. Sus torres defensivas pertenecen al siglo XV. En las épocas estivales se realizan conciertos y exposiciones al aire libre. Además, dentro del castillo hay un muy buen (y reconocido) restaurante. Se realizan visitas guiadas.

Casamatas du Bock: es otro de los lugares «fortificados» imprescindibles. Se trata de una construcción en la roca, formado por numerosos pasillos y con una función inminentemente defensiva. Ten cuidado no te pierdas, puede generar mucho agobio.

Castillo de Hollefels, ruta de los siete castillos: se encuentra en el pueblo del mismo nombre y es uno de los castillos que forman la ruta del Valle de los 7 castillos junto a: Ansembourg, Koerich, Mersch, New Asembourg, Septfontains y Schoenfels. La mayoría de estos castillos son visitables y es conveniente visitarlos si tienes transporte privado o en algunos de los tours organizados que realiza la oficina de tourismo.

Si quieres saber más sobre los castillos en Luxemburgo, datos para organizar tu viaje, presupuesto o un itinerario también puedes leer:

Luxemburgo: guía para viajar barato

Qué ver en Luxemburgo ciudad en uno o dos días

 

Castillos en Luxemburgo: mapa

Qué ver en Trier, la antigua Treveris romana

Triers es una encantadora ciudad alemana muy cerca de la frontera con Luxemburgo, con un pasado histórico que bien merece una visita y con un ambiente primaveral muy divertido. Durante mi viaje a Luxemburgo aproveché uno de los días para acercarme a Trier, me apetecía mucho conocer un poco más sobre el pasado romano de un país como Alemania y descubrir la huella de estos conquistadores en zonas del norte de Europa. Hoy te cuento qué ver en Trier en un día, una ruta por los imprescindibles en esta bonita e interesante ciudad.

Qué ver en Trier: los imprescindibles en un día

Llegué a Trier tras aterrizar en el aeropuerto de Luxemburgo. Pensé que la mejor manera de conocer esta ciudad era desplazarme en autobús desde el aeopuerto y así emprendí la visita. Llegar desde el Aeropuerto de Luxemburgo es muy fácil ya que hay autobuses directos que llegan al centro de Trier. Son bastante frecuentes y fácil de encontrar en la terminal de llegada. El camino es muy entretenido, son unos 45 kilómetros de los que unos cuantos se hacen en la ribera del río Mosela, una zona de vinos y viñedos con bonitos paisajes que bien merecería si hubiese tenido tiempo una parada.

Llegué a Trier con un montón de planes y visitas por hacer, y, aunque tengo que confesar que no pude ver todo todo lo que quería disfruté de un día maravilloso de turismo, cervezas y paseos. Había muchísimo ambiente ya que se celebraba un festival de música y en varios lugares de la ciudad había escenarios, chiringuitos y terrazas, me pareció muy «español».

Uno de los principales atractivos de la antigua Tréveris es la impronta y los vestigios de la arquitectura que los romanos dejaron en la ciudad. El mejor exponente de su paso es la Porta Nigra (Puerta Negra), una imponente puerta de entrada a la ciudad. Fue mi primera parada y uno de los lugares que tienes que ver en Triers.  Se construyó en el siglo II después de Cristo en un momento de gran auge y explendor económico de la urbe. Es una obra realmente única en la historia de la arquitectura, nunca había visto otra igual. A lo largo de los siglos la puerta cambió de función, llegando a ser, incluso, morada de un monje anacoreta.

Puerta Negra en Trier

Puerta Negra en Trier

La  Puerta Negra es un edificio imponente, lo que más me gustó es poder acceder a su interior y no solo verla desde el exterior. El acceso se realiza a través de unas escaleras monumentales que conducen a los diferentes niveles de la consturcción para admirar la decoración del interior. La decoración en piedra me pareción maravillosa, con festones y armas, claro, puro estilo romano. Pero no solo hay que admirar el interior de la Porta Nigra, sino que tambien, desde ella puedes tener unas preciosas vistas de la ciudad.

Palo en Porta Nigra Trier

Aqui estoy yo con Trier al fondo en la Puerta Negra

Me entretuve bastante visitando Porta Nigra y también en el trayecto entre este monumento y la Catedral. Como había tanta gente en la calle y estaba tan animado me tomé un vino en la Plaza del Mercado donde había varios puestos en la calle en los que te podías tomar una cerveza o cualquier otra cosa. La plaza del Mercado, Hauptmarkt, es el centro neurálgico de Trier, aunque me encantó su arquitectura la mayor parte es una reconstrucción del siglo XX ya que los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial devastaron la bonita plaza medieval. Se conservan milagrosamente algunas casas del siglo XVI, justo las que dan acceso al antiguo barrio judío de la ciudad.

Plaza del Mercado en Trier

Plaza del Mercado en Trier

Desde esta bonita plaza me dirigí a visitar la Catedral. Me impresionó mucho su exterior, creo que me recordó a algunas asignaturas de la carrera, en concreto a la de Alta Edad Media, en la que nos explicaron algunas catedrales medievales alemanas como la de Maguncia. La Catedral de San Pedro, tal como la conocemos hoy ya que se asentó sobre construcciones anteriores, pertenece al siglo XIII. Es un edificio que forma parte de los monumentos de Interés mundial de la UNESCO.  El exterior con sus grandes fachadas románicas me recordó, como os decía, a la catedral de Maguncia, la cual, en línea recta se encuentra a unos 150 kilómetros por lo que mi veredicto no parecía muy errado. Está construída en grandes secciones de ladrillo rojo a vista y sirvió de ejemplo a otras iglesias de la zona. Lo más característico del románico tardío es la decoración sencilla con arcos de medio punto y arquillos en ventanas y galerías. En el interior de la iglesia hay una reliquia importantísima para la tradición cristiana, se trata de la Santa Túnica de Cristo, aunque su datación es incierta.

Exterior de la Catedral de San Pedro en Trier

Exterior de la Catedral de San Pedro en Trier

Tras estas dos visitas volví a la plaza del mercado para comer algo, era un día bastante caluroso por lo que pude darme el gusto de comer en una terraza en Alemania.  Después de comer di un paseo muy tranquilo hasta la Basílica de Costantino, otro de los ejemplos de arquitectura romana que ver en Trier. En este caso se trata de un edificio muy simple, con una planta rectangular y sin apenas decoración perteneciente al siglo III antes de Cristo. Es uno de los edificios más grandes de estas características que se conserva en Europa. La entrada es gratuita y en el interior no se pueden hacer fotografías.

Casi al lado de la Basílica de Constantino, diríamos pegados, se encuentra el Palacio Electoral (o del Príncipe Elector), un fastuoso edificio rococó que llama la atención por su contraste con la obra romana. Su construcción se realiza en torno a la mitad del siglo XVIII y en su decoración trabajaron los artistas más importantes de la época, como Ferdinan Tieltz. La escultura, la decoración rococó de su escalera y sus preciosos jardines hacen de este un lugar increíble que te transporta a una época muy interesante de la Europa moderna.

Palacio del Príncipe Elector desde los jardines

Palacio del Príncipe Elector desde los jardines

Cerca del Palacio se encuentran algunos interesantes vestigios de la arquitectura romana, las termas y el Anfiteatro Romano. Las Termas Imperiales de Trier, del siglo IV antes de Cristo, son parte de los edificios de la Unesco y son visitables. El Anfiteatro, por su parte, de grandes dimensiones, es muy interesante pero me quedaba un poquito más lejos y como mi intención era dar una vuelta más por la ciudad y volver a Luxemburgo no me dio tiempo a verlo.

Volví callejeando hacia el centro de la ciudad, pasé por dos casas interesantes por motivos históricos o religiosos. Por un lado, la casa de Karl Marx, ya que el autor nació en Trier y es allí donde se encuentra el museo dedicado a su figura y obra. Y la casa de Los Reyes Magos, que toma su nombre de una pintura de la Epifanía que existía en ella. Sólo se puede ver su exterior ya que en el interior hay un establecimiento.

Trier me pareció una ciudad muy animada, el tiempo acompañaba mi paseo y las calles estaban llenas de gente. Además en esos días se celebraba un festival de música en la calle y no sólo había escenarios para conciertos sino terrazas a rebosar y tenderetes donde poder tomar una copa de vino de mosela o una cerveza. El ambiente durante mi día en Trier fue excepcional, disfruté muchísimo de todas las actividades que hacer y las cosas que ver en Trier durante un día.

Interior Porta Nigra

Qué buena cara tenía yo ese día en Porta Nigra

Presupuesto para viajar a Narbona y Carcasona: preparativos

¡Nos vamos de viaje a Francia otra vez! En esta ocasión gracias al concurso que organizaron hace unos meses Uriji (donde podrás seguir en vivo toda la historia), Renfe y Fun Travel Ven y que ganamos. Estamos muy emocionadas por poder volver una vez más a este país en el que hemos disfrutado tanto. Casualmente, la mayoría de las veces que he estado en Francia siempre ha sido con mi compañera de fatigas inseparables, Conchi, con ella he estado en París, Toulouse y ahora, de nuevo en el país galo, vamos a pasar cuatro días por Languedoc. Allí conoceremos Carcasona, un sueño hecho realidad, y su vecina Narbona.

Os contamos como estamos organizando el viaje, cómo llegar a estas ciudades, dónde dormir y qué visitar en este viaje tan esperado. ¿Cumplirán estas dos preciosas ciudades nuestras expectativas? ¿Nos quedaremos con ganas de más o vendremos desilusionadas?

Cómo llegar a Narbona o Carcasona

Si te preguntas cómo llegar a Narbona o Carcasona desde España seguro que has pensado en avión. Pues en esta ocasión nosotras lo haremos en tren. Existe una ruta de tren directo desde Madrid en unas cinco horas y media y desde Barcelona a poco más de dos horas gracias a la unión de Renfe y la compañía nacional francesa Snfc. Como ya os decía al inicio, haremos este trayecto en tren gracias a que ganamos un par de billetes en el concurso que organizó Renfe junto a la red social Uriji, en ella y en el resto de las redes sociales podréis seguir nuestra aventura por tierras francesas. El viaje en tren no es económico habitualmente, pero puedes encontrar ofertas como las de los últimos días que van desde 35€ por trayecto. Como ves viajar a Narbona y Carcasona, o cualquier zona del sur de Francia es muy sencillo tanto desde Madrid como desde Barcelona, tan fácil como acercarte a la estación de tren.

A Carcasona se llega en 30 minutos en tren desde Narbona, hay muy buena conexión por tierra, sobre todo de trenes. Pero no es económico, cuesta en torno a 24 euros ida y vuelta. Además de en tren, también puedes llegar a la zona directamente en avión al aeropuerto de Carcasona, pero las conexiones con España son caras y poco frecuentes por lo que el tren es una de las mejores opciones para llegar a esta ciudad. El aeropuerto que cuenta con más destinos y frecuencias de esta zona es el de Toulouse, nosotras viajamos hace dos años a este destino y nos costó muy barato, de viernes a domingo por solo 40€ ida y vuelta.

Nos habría encantado coger un coche y poder hacer un mini roadtrip por la zona, pero llegamos en un día festivo en Francia y están cerradas las oficinas de alquiler de coches. Con un coche nos hubiera sido más fácil visitar algunas bodegas o algunos alojamientos muy chulos en los alrededores de estas dos ciudades.

Viajar a Narbona y Carcasona: el alojamiento

En Carcasona hemos elegido un hotelazo, queríamos darnos el gustazo y, aunque no es barato, es céntrico, tiene spa y muy buena pinta. Uno de los problemas que nos hemos encontrado en este viaje con los hoteles es que apenas ninguno tiene el desayuno incluido y los precios suelen sobrepasar los diez euros. Francia no es un país económico, pero la última vez que estuvimos no gastamos tanto en comida por lo que nos han parecido en general caros los precios de los desayunos. Nuestro caprichito sale para dos noches en habitación doble por unos 180€ si lo coges con antelación. Dormiremos en el hotel Montmorency que tiene una fantástica terraza prácticamente tocando la muralla. 

Para viajar a Narbona vamos a probar un alojamiento un poco especial, se trata de una habitación en un convento, y así se llama Chambre du Convent. Es un alojamiento único y original ya que se trata de un edificio del siglo XIII y nos apetece mucho probar esa experiencia. En este caso el alojamiento cuesta unos 50€ euros la noche, bastante más económica que el hotel de Carcasona.

Imprescindibles para nuestro viaje: qué ver en Narbona y Carcasona

Si hay algo fundamental en este viaje es la cultura y los monumentos que queremos visitar. Carcasona es una preciosa ciudad medieval y Narbona, por todo lo que hemos visto y leído en blogs amigos, es un lugar con mucho encanto. Estos son los lugares que no nos queremos perder en una y otra ciudad.

Qué queremos visitar en Carcasona

Carcasona ha sido mi sueño viajero durante mucho tiempo, así os lo conté en el concurso de Uriji. Y lo fue desde el momento que la vi desde la lejana autopista que me trasladaba a mi vida en Pavía. Esta fantástica ciudad medieval y amurallada es el testimonio de siglos de historia que han ido dejando su huella en su arquitectura y su estructura urbanística. La parte más significativa de Carcasona es la ciudad medieval y fortificada, que la ha hecho célebre y le otorgó en el año 97 el título de lugar Patrimonio de la Unesco. Es cierto, que la ciudad medieval no se conserva tal y como fue, sino que en parte es fruto de una importante restauración del siglo XIX, pero sin embargo, nos parece única y tenemos muchísimas ganas de visitarla. No nos perderemos estos lugares:

  • La panorámica de la ciudadela y sus 52 torres, el recinto amurallado es imponente, verla desde lejos es un espectáculo. Buscaremos uno de esos miradores para hacer las fotos de la panorámica.
  • El Puente Viejo sobre el río Aude, es un hermoso puente que une la ciudad antigua con el resto de Carcasona. Otro de los principales accesos es la Puerta de Narbona, esta parte es visitable y gratuita.
  • Basilica di Saint-Nazaire uno de los primerjos ejemplos de arquitectura gótica europea, aunque su inicio data del siglo XII cuando todavía en Europa el estilo dominante era el Románico.  Durante años fue Catedral de la ciudad y parte de su buen estado de conservación se debe a la intervención de Violet Le Duc.

  • Castillo y murallas, para acceder a estos hay que sacar una entrada única. El Castillo tiene una parte museística con huellas del pasado de la ciudad, que van desde los restos romanos a los románicos, frescos y piezas escultóricas.

La oficina de turismo de Carcasona dispone de una tarjeta para visitar algunos de los monumentos y museos de la ciudad. El Carca Pass se puede adquirir de manera individual o con visitas guiadas a la ciudad en diferentes idiomas: francés, inglés o español. Cuidado con la información que lees sobre la Carca Pass, he visto diferentes precios y no son los reales de la Oficina de turismo, su coste son 6€ sin visita guiada y 9,5€ con la visita.

Lo que veremos en Narbona

Narbona no se queda atrás en cuanto a arte, historia y cultura. Es una ciudad de pequeñas dimensiones pero rica en patrimonio histórico, ya que su fundación data de hace más de 2500 años. Además, está atravesada por un bonito canal el de la Robine, Patrimonio de la Unesco e imagen característica de la ciudad. Narbona también cuenta con una tarjeta de la Oficina de Turismo que te dará acceso a algunos de los lugares más emblemáticos. Si quieres más información puedes descargar la información del Narbonne Pass en el enlace. Pero ¿qué queremos ver en Narbona?

  • Su catedral, dedicada a Saint-Just-et-Saint-Pasteur, un precioso edificio gótico con unas impresionantes bóvedas de crucería con más de 40 metros de altura.
  • El Palacio del Arzobispado, muy cerca de la catedral y conectado con esta gracias a algunos patios y claustros internos. Cuentan que este edificio es, dentro de su categoría y función, el más importante de Francia después de el de Avignon.
  • Los restos del Imperio romano: la Via Domitia, que se construyó en el siglo II a.C. y que era la que unía Italia con España. Actualmente pasa por el centro mismo de la ciudad.
  • La Iglesia de San Sebastián, edificio representativo del gótico flamígero. Y la de San Pablo, una de las más antiguas de su estilo en Francia.
  • El Canal de la Robine y el puente Rohan.
  •  Los mercados, algunos cubiertos y centenarios, otros al aire libre donde degustar y comprar algunos productos locales como el foie, quesos, etc…

La gastronomía en Carcasona y Narbona

La cocina de la región de Languedoc, al suroeste de Francia, donde se encuentran nuestros dos destinos, se basa fundamentalmente en productos del campo y de la tierra. Su cercanía con el mar Mediterráneo, sobre todo la costa de Narbona, ha hecho que además se integren los productos del mar con esta gastronomía de interior. No pueden faltar los quesos y el foie-grass en numerosas variedades, de pato o de oca.

Otro de los platos típicos y característicos de esta zona son los caracoles, seguramente yo no los probaré, tengo un trauma con ellos y me dan mucho asquete los pobres. Si que me gustaría probar la «cassoulet» un típico guiso con carne de cerdo, salchicas y judías blancas, muy habitual en el otoño e invierno.

Nuestra intención en Narbona es visitar uno de los restaurantes más espectaculares de Francia: Les Grands Buffets. Este magnífico restaurante es uno de los más famosos del país galo gracias a la gran cantidad de productos que podrás descubrir, platos locales, grandes bandejas de carnes y mariscos y un surtido interminable de postre. Por cierto, el precio de este restaurante son 35,90€.

¿Nos acompañáis en nuestro viaje a Narbona y Carcasona? ¡Síguenos en las redes!

Restaurantes en Valladolid: tapas, pinchos y vinos

La tradición gastronómica en la ciudad de Valladolid se remonta a épocas antiguas. Ligada, sin duda, a la producción del vino, la restauración en la ciudad ha ido de la mano de los caldos vallisoletanos y así, a partir del siglo XVI cuando se empezaron estos a producir, se comienzan a fundar fondas y mesones que procuraban a viajeros y habitantes de la Corte el sustento necesario para pasar la jornada en la ciudad. Son numerosos los restaurantes en Valladolid, algunos convertidos hoy en institución, que ofrecen tapas, pinchos y vinos y que, además, tuve ocasión de degustar gracias a la invitación de Chary y Sara (AC Viajes Córdoba), Lorea de Destino Divino y el Ayuntamiento de Valladolid hace unos días. Hoy te cuento dónde comer en Valladolid, una ruta por los pinchos más famosos y algunos de los mejores restaurantes de la ciudad.

Restaurantes en Valladolid donde degustar pinchos ganadores

El  Concurso Nacional de pinchos de Valladolid se ha convertido en un auténtico certamen de oro de la gastronomía, no solo provincial, sino también nacional. El Concurso Nacional de Pinchos Ciudad de Valladolid es hoy en día, después de casi 20 convocatorias, una institución y, sobre todo, un gran reto, para los bares y restaurantes de la provincia. Pero el afán por dar a conocer la gastronomía no solo ha quedado ahí y desde el año pasado se celebra también el Word Tapas Championship, que tendrá su segunda edición en Valladolid entre el 5 y el 8 de noviembre de 2018. Entre pinchos y tapas la gastronomía de la provincia se abre un hueco entre las mejores de España y por eso, nos hemos ido a dar buena cuenta de sus platos.

En estos días en la capital del Pisuerga recorrimos algunos bares y restaurantes del centro, con la finalidad de degustar varios pinchos ganadores del certamen nacional en los restaurantes de la zona aledaña a la Plaza Mayor. Esta zona, la de los vinos, una de las más concurridas y con mayor número de restaurantes en contrarás tapas y pinchos con excelentes maridajes y vinos.

Restaurante la Criolla, tradición

La Criolla es uno de esos restaurantes que basan su gastronomía en el producto de la tierra y de temporada. La carta de este restaurante se basa en preparaciones elaboradas con productos de la tierra, seleccionados día a día en el mercado y con un toque de modernidad en la presentación de los platos. Su chef, Paco Martínez, es uno de esos hombre entrañables que sale a saludar a sus comensales y se interesa por sus experiencias.

Si vas a La Criolla, puedes probar algunos de los pinchos que ha ido presentando al concurso Nacional, entre ellos pudimos probar una alcachofa rellena de foie, un calabacín relleno cubierto con una salsa holandesa y una salsa española y, por último, un lechazo confitado. Todos estaban buenos, pero si tengo que destacar uno me decantaría por el lechazo, ya que es un pincho de la tierra, textura y sabor perfectos.

Lechón confitado en La Criolla de Valladolid

Lechón confitado en La Criolla de Valladolid

Villa Paramesa, las grandes presentaciones

Es otro de los grandes restaurantes en Valladolid, siempre atestado de gente y en frente del anterior, su encargada te atenderá con una gran sonrisa por muy lleno que esté el local. Especializados en quesos y vinos, no dudes en pedir un buen chuletón en este restaurante, seguro que será un acierto. Pero si hablamos de tapas en Villa Paramesa encontrarás unas elaboraciones y presentaciones sorprendentes. Tuve la ocasión de probar varios de sus pinchos más famosos:

  • Camarón mexicano, me encantó este pincho con pequeñisimos camarones aderezados con guacamole al estilo mexicano. La presentación en una teja una de las mejores que encontrarás en Valladolid.
  • K1, si hablamos de presentaciones este es probablemente uno de los pinchos reyes. La elaboración se presenta en una barca de alga kombu, sobre la que se sustenta el ceviche de sardina con ají, cilantro, leche de tigre… Fue el ganador de la edición de 2014.
  • Los Tres Cerditos, es un pincho con una preciosa y entrañable presentación en un libro. Básicamente es carne cochinillo confitado y aderezado con tres salsas diferente, ajo blanco, ponzu y pibil que están para chuparse los dedos.
Camarón Mexicano pincho Villa Paramesa Valladolid

Camarón Mexicano pincho Villa Paramesa en Valladolid

Los Zagales: el Tigretostón

No podíamos irnos de Valladolid sin pasar por Los Zagales y descubrir sus famosísimos pinchos. El más conocido de la ciudad, probablemente, es el Tigretostón, un pincho ganador del Certámen de Pinchos en 2010 y que se ha convertido en un gran atractivo en la ciudad. Pero ¿qué es este Tigretostón? Es una recreación en pincho del antiguo Tigretón que servía de merienda a muchos niños españoles en los años 90, por lo que seguro que os suena a algunos. El Tigretostó reproduce en «salado» la imagen de aquellos tigretones de chocolate y crema. La parte externa, el «chocolate» es en realidad morcilla, la «frambuesa» no es más que cebolla roja y el queso fresco simula lo que en el dulce era la nata. Con todos estos ingredientes el Tigretostón es, sin duda, una de las estrellas de la gastronomía de la ciudad.

Tigretostón el famoso pincho de Los Zagales, Valladolid

Tigretostón el famoso pincho de Los Zagales

Pero tengo que deciros que para mí, mucho más rico que este me resultó una de sus últimas creaciones: Obama en la Casa Blanca, que también ganó el Premio de Oro en el concurso Nacional. Se trata de un huevo pochado a 65º y aderezado con una crema de champiñon, aceite trufado y patata negra deshidratada. ¡Divino! Las fotos no son las mejores del mundo, tuvimos que comernos los pinchos con las bandejas en la mano, es lo que tiene un sábado en Valladolid, reservad mesa si podéis para comer en este restaurante si vais en días tan concurridos.

Pincho Obama en la Casa Blanca

Pincho Obama en la Casa Blanca

Restaurantes en Valladolid para cenar muy bien

Restaurante La Tahona

En pleno centro de la ciudad, en la Plaza Martí y Monsó, se encuentra este restaurante de carta tradicional en cuanto a producto y moderna en presentación. Lleva diez años con platos elaborados con buena materia prima, carnes y pescados, y buenos postres. Tuvimos ocasión de degustar un menú muy completo del que me gustó especialmente la crema de boletus, la carne y el postre. Tiene una amplia bodega con más de 500 nombres de diversas regiones y países.

Flan de café en La Tahona, Valladolid

Flan de café en La Tahona

Por cierto, también tiene una buena barra de pinchos, siempre presentan algunos al concurso Nacional. Los más famosos su pincho Suspiros y el postre Cococrash, que nos recuerda a los juegos telemáticos de la infancia.

Restaurante Montellén, la buena carne

Si quieres una buena carne o un pescado del día este es tu sitio, ya he hablado antes del Restaurante Montellén en Valladolid, tenéis un post completo a vuestra disposición en el blog, por lo que no voy a repetirme mucho. Me encanta la hamburguesa de morucha, no dudes en probarla. Las carnes, de Salamanca, son una auténtica delicia. Sin duda, uno de mis preferidos entre los mejores restaurantes en Valladolid.

En los últimos años también han sido noticia gracias a su participación en el Concurso de Pinchos. Su Fiscuqui fue finalista en el concurso provincial de este año, un cofre relleno de bacalao marinado con una vinagreta de miel, sake y mostaza, para chuparse los dedos.

Enología y vinos

Además, la povincia de Valladolid atesora nada más y nada menos que cinco Denominaciones de origen vinícolas. Es, sin duda, una de las provincias españolas más ligada a la elaboración del vino y el enoturismo. Así, si te gusta, como a mí, probar algunos caldos cuando viajas puedes empezar por un blanco de Rueda o un rosado de Cigales, o pasarte a los grandes tintos de la Ribera del Duero, Toro o Tierra de León.

Los vinos de Señorita Malauva en Valladolid

Los vinos de Señorita Malauva en Valladolid

Si estáis en la ciudad no dejéis de visitar la Enoteca Señorita Malauva, soy muy fan de este establecimiento. Podréis encontrar una variedad enorme de vinos, de la zona, de todas esas denominaciones que os comentaba pero también vinos de otras denominaciones y de otros países. Lo mejor de Señorita Malauva es que organizan catas en las que probar buenos vinos maridados con quesos, embutidos o patés. ¡Nos encanta!

compañeros blog trip

Brindemos por las tapas en los restaurantes en Valladolid, como véis con todos los compañeros de este fin de semana: Lorea (Destino Divino), Molly Sears (Piccavey), Sergio Otegui (Nada Incluido), Chary Serrano (Mi cocina y otras cosas), Juan Pedro Cano (Entre artes comunicación), Sofia Martin (Mil ideas Mil proyectos), Paco becerro (Lazy Blog), Hosanna Peña (Hosanna en Esencia) y Rosalía de la Rosa (Ross Gastronómica) y Sara Loza (AC Viajes Cordoba)

La foto de portada es una cesión del Ayuntamiento de Valladolid.

Mis ciudades preferidas de España y del mundo

Si te preguntan ¿cuáles son tus ciudades preferidas? ¿Qué responderías? En este post, con un tono más personal, te cuento las ciudades que hasta ahora he visto y más me han gustado, las que me han emocionado y en aquellas en las que no he tenido sensaciones. Hoy te cuento mi top 10 de ciudades del  mundo y mis ciudades preferidas de España. ¿Qué te parecen?

Ciudades, ciudades, ciudades, conjuntos de gente civilizada o por civilizar agrupada en una extensión de terreno con mayor o menor extensión.

Ciudad: Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.

Mi top  3  de ciudades españolas

Una de mis ciudades preferidas en España es Cáceres, estuve por primera vez con una excursión del instituto y tenía muy pocos recuerdos de ella. Volví hace cuatro o cinco años y descubrí una ciudad en la que los edificios medievales y renacentistas te transportan a una época que me hubiera encantado conocer. A mí Cáceres me lleva al siglo XVI, como también lo hace Salamanca, quizá por eso me gusta tanto la vecina provincia. Cáceres tiene un aspecto mucho más medieval y una fuerte impronta árabe que le confieren un aspecto irresistible para mí. Aljibes, palacios del siglo XVI y torreones con almenas ¿qué más se puede pedir? Cáceres tiene para ver y disfrutar mucho más que un día.

Oviedo es otra de las ciudades que me encantan. Me gusta por lo bonita y lo bien cuidada que está, por sus alrededores con esos edificios prerrománicos como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo, o la casi absorbida San Julián de los Prados. Me gusta porque es escenario de la Regenta y la sigo imaginando como escenario perfecto de novela decimonónica y recuerdo los primeros párrafos de Clarín:

Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica.

Claro que con Oviedo me pasa otra cosa, recuerdos de infancia, amigos de toda la vida, amigas adquiridas en la universidad y noches que no terminaban o terminaban bien. Supongo que, por eso, Oviedo es una de las ciudades que recomiendo visitar.

Salamanca, mi ciudad, mi casa. No tengo palabras suficientes para explicar lo bella que es Salamanca, la ciudad más bonita de España, con la plaza Mayor más famosa, la Universidad más antigua, las dos catedrales y las calles más frías. Salamanca es bella porque los siglos trajeron a ella grandes constructores, escultores y mecenas que la convirtieron en monumental e histórica. Salamanca es conocida para el viajero, pero también tiene tesoros escondidos entre sus piedras, incluso habiendo perdido casi el 50% de su patrimonio durante el periodo de la Guerra de la Independencia. Qué puedo decir de su gastronomía, sus bares de pinchos alrededor de la plaza o los estudiantes que pueblan las noches salmantinas. Salamanca, la más bonita de todas.

vistas de salamanca

Mi top 10 de ciudades mundiales

10. En este meritorio puesto está Berlín y Ámsterdam, dos buenos viajes con muchas diferencias entre ellos. Una era deseada y esperada y no decepcionó, la otra con muchas menos expectativas se convirtió en uno de los viajes más agradables de los últimos años… No sabría decidir.

9. Chicago: acaba de posicionarse en este lugar tan merecido. No soy una enamorada ni de Estados Unidos ni de sus ciudades, pero Chicago es increíble. Es la cuna de la arquitectura moderna, sus rascacielos y el estilo decimonónico de estos me conquistaron. La vistas al río Chicago rodeado por edificios son realmente únicas.

8. Verona: será cuestión de recuerdos, de lugares que quedan en tu memoria no solo por lo bonitos que son sino por todo lo que has vivido. Verona además de bella fue mi casa durante el año del Erasmus y no puedo no mencionarla. El recuerdo de sus monumentos, la piazza delle Erbe, la piazza Bra y el Arena… son casi tan bellos como los de la Vecchia Veronetta, los chicos del ASL y mis butei.

7. La Valeta: como veis este ha sido un año de sentimientos, muchas ciudades nuevas que han desbancado a otras que ya conocía. La Valeta y sus casualidades entre balcones y santos llenaron mi corazón de buen rollo mientras su gastronomía llenaba mi estómago y mis michelines de felicidad. No dudaría en escaparme a ella en cualquier momento.

6. Edimburgo: que ganas tenía de conocerte y finalmente este año fue mi ocasión. Un viaje perfecto, con la mejor compañía posible, las risas aseguradas hasta rozar las lágrimas, los suspiros por los highlanders entre la piedra gris y fría. Conocimos una ciudad extrañamente luminosa y soleada, unas gentes amables y un lugar al que volver de vez en cuando a disfrutar de una cerveza o de un castillo. Escocia estoy deseando volverte a ver.

Las mejores vistas de Edimburgo desde Calton Hill

Las mejores vistas de Edimburgo desde Calton Hill

5. Matera: ¿cómo así? Una ciudad bastante desconocida, al menos hasta este año, pero a la que llevaba desde 2004 con ganas de conocer. El encuentro fue absolutamente mágico, me enamoré de ella. De sus calles en los Sassi, de las piedras y su historia, de sus colores al caer la noche. No tuve tiempo suficiente para amarla en dos días, pero sí para enamorarme hasta las trancas de esta pequeña joya italiana.

4. Budapest: tengo unos bellísimos recuerdos de Budapest, cada vez que recuerdo la estancia en esta ciudad una sonrisa se pinta en mi cara. Es bella, es señorial, es decadente… Budapest es inesperada, incluso, llegué mucho después que a Praga y sin embargo la hermanita fea se convirtió en un precioso cisne. Sin duda, una escapada perfecta que tengo que repetir.

3. Roma: es eterna, es la ciudad en la que disfrutar del amor, de un color azul del cielo que inspira a creadores y artistas. La capital de Italia lo tiene todo para mí, una arquitectura riquísima que abarca numerosos estilos, pinacotecas y museos, calles y callejuelas encantadas y una gastronomía increíble. Tengo que volver, aunque todavía no te tenga superada querida Roma.

2. Bangkok: es la fascinación hecha ciudad. Antes de conocerla tuve muchas reticencias, el hecho de ser una ciudad donde la prostitución campa a sus anchas me echaba bastante para atrás. Sin embargo, sus contrastes, sus sonrisas, la comida callejera, el chute de otra cultura y la inmersión por primera vez en Asia me conquistaron. Muchos viajeros opinan que está muy turistificada y masificada, pero creo que es una ciudad increíble y una de las mejores puertas de entrada al sudeste asiático.

Viajar a Tailandia por libre

  1. París: es la ciudad de la luz, la primera en la que sentí la emoción del viajero, así lo llamo yo. En mi primera visita a París tuve un encuentro único, no sé si conmigo misma o con ella, experiencia total de conectar con un entorno y de saber que ese es el lugar donde tenías que estar en ese momento. Es una ciudad inmensa, llena de cultura, de sabores, de lugares de película a los que volver.

Las ciudades que estoy deseando visitar

Tengo muchos deseos viajeros, pero hay varias ciudades que llevan mucho tiempo rondando en mi cabeza. La primera de ellas es Estambul, sé que me voy a enamorar de este cruce de caminos, no tengo dudas de que me entrará en vena como una droga y sólo querré volver. Palermo es una ciudad que tengo muchísimas ganas de visitar, adoro Sicilia, me vuelve loca su comida, no tengo más que buenas palabras para sus gentes, es un lugar muy especial para mí en lo personal y estoy deseando conocer la capital.

Carcasona era un deseo desde que pasé a su lado en una mudanza, este año la conoceré… no veo el momento de disfrutar de una de las ciudades medievales más bonitas de Europa. Me encantaría conocer San Petersburgo, creo que es una ciudad tan cultural que me absorberá totalmente, aunque por el momento… no va a ser posible. Creo que me podría extender muchísimo en este párrafo, tomen nota: Munich, Dubrovnik, Basilea, Riga, Fez, Lisboa, Antigua de Guatemala, Hanoi todas ellas están en mi punto de mira.

Ciudades que ni fu ni fa

Nueva York, sigue siendo una ciudad que no me emociona especialmente, es un lugar espectacular con tanto que ver y que hacer. Gente, movimiento, rascacielos, parques… pero no me llena. Hace poco me preguntaban el por qué de esta escasa empatía con la Gran Manzana, no tengo respuesta, simplemente nunca, en las ocasiones en las que he estado, me ha llenado el corazón.

Cómo completar correctamente el formulario del ESTA

Kuala Lumpur, es un gran ciudad llena de tráfico y grandes edificios modernos, hasta aquí podríamos decir que se parece a Bangkok, pero no… Ella, en mi opinión, ha perdido el sabor de la tradición, en ella no sentí emoción, no conectamos, a veces pasa.

Guadalajara, no le cogí el punto a esta ciudad, tengo que decir que su provincia me gusta, pero la ciudad como dice el título del apartado, ni fu ni fa. Tendré que volver a ver si le encuentro ese poquito más.